
"La principal razón por la que fui a China tuvo que ver con el hecho de que hace seis años vi que el modelo de negocio de occidente y los modelos de distribución estaban empezando a romperse y a no funcionar correctamente", aseguró McGee, que fundó Spicy Horse, el estudio que gestiona desde oriente, en 2006.
"Quería ir a China para ganar acceso a lo que pasa en la producción de los videojuegos y en su monetización", comentó el creativo, adelantando que ampliará la plantilla del estudio de 80 personas a 160 durante el próximo año y medio, y que el juego costará "la mitad de los 30 millones de dólares que un proyecto de estas características costaría desarrollar en Estados Unidos".
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